Políticos de laboratorio, ¿La alternativa?

podemosArtículo publicado el 14 de Diciembre en Diario de Navarra (DESCARGAR)

Desayunarse con el caso de otro desvergonzado que ha estirado la norma y los derechos de ocupar un puesto, hasta sobrepasar los umbrales de la inmoralidad y trincar todo lo que ha podido, se ha convertido tristemente en algo habitual. Pero sorprende cuando nos despertamos con que el número dos del partido que se presenta como el regenerador de la política española parece que ha utilizado las mismas artes que otros, aprovecharse del sistema y de los amigos en la medida de sus posibilidades.

Puede que si la cordura de los navarros y españoles no lo remedian pasemos de la clase política actual a la que acusamos de pesebrera y corrupta, a otra de políticos de laboratorio de facultad los cuales lo único que tienen como extra es que no se han servido de la política para lucrarse, pero la pregunta sería ¿que pasará cuando puedan hacerlo?.

Se ha escrito mucho sobre el fenómeno Podemos, pero en los últimos días se empiezan leer noticias que apuntan mas a una carencias de valores en la sociedad en general que a un problema puntual con la clase política actual. Se que para muchos el aprovecharse presuntamente de una beca/trabajo universitario al cual habría que dedicar 40 horas semanales in situ, y no aparecer por allí mas que de pascuas a ramos, y el escandalo de las tarjetas black son casos totalmente dispares, pero en el fondo cada uno de los sujetos se ha aprovechado del sistema en la medida de sus posibilidades, por lo que los pone en el mismo nivel: personas que buscan servirse del sistema más que servir a la sociedad.

El otro día pude escuchar una conversación de bar en la que contaban que un político había comprado a una conocida de uno de ellos una vivienda con parte en dinero negro, y los tertulianos de barra se tiraban de los pelos criticándolo, hasta que yo pregunté por que nadie criticaba a la  “pobre ciudadana vendedora” que admitió ese pago y que ahora tenia dinero negro debajo de su almohada.

Es momento de arrojar al fuego a todos los políticos, y también ahora es cuando de todas las esquinas y canales de televisión salen nuevos salvadores de la patria; pero me temo que el fin no va mas allá del “quítate tu, que me pongo yo.”  Lo que queda claro es que esta nueva “casta política” aunque hablan del pueblo y por el pueblo, están alejados de la realidad o bien nos quieren engañar ya de entrada ya que gran parte de sus propuestas económicas son imposibles de cumplir, ya que seas del color político que seas las cuentas dan para lo que dan.

Llevo unos pocos meses de concejal en la Cendea de Cizur y cada vez que nos sentamos con temas presupuestarios, me acuerdo de mi abuelo Alfredo, que fue secretario del Ayuntamiento de Estella hace ya bastantes años y que contaba como las nuevas corporaciones al enterarse del volumen presupuestario del municipio se llevaban las manos a la cabeza ante la inutilidad de los anteriores y pensando que hacer con tal cantidad de dinero. Pero también nos contaba como días después  y como esos mismos corporativos una vez analizadas las cuentas y obligaciones de personal, amortizaciones y suministros apenas tenían margen de maniobra, al cual mi abuelo cariñosamente traducía en que en fiestas habría más txistus o gaitas dependiendo del color político del equipo de Gobierno.

Uno de los consejos que escribió San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales es la famosa frase de: “En tiempo de tribulación no hacer mudanza”, sabio consejo aplicable a muchos momentos de la vida, y creo que también de la historia, y espero que los navarros y españoles en este año entrante no nos arrojemos en brazos de profetas y curanderos para buscar solución a nuestros problemas, ya que es muy posible que empeoremos en lugar de mejorar.

A mi juicio la regeneración debe de venir desde dentro de los partidos,  los cuales además de crear sistemas y normas de control estricticas sobre la honradez de sus cargos, busquen listas de profesionales que no busquen en la política “un pesebre” del que vivir sino un instrumento de servicio a la sociedad.  Esto que parece una quimera creo que podría ser fácilmente alcanzable si se estipularan normas como la del salario variable de los políticos de dedicación exclusiva, la cual consiste en un aumento porcentual de sus ingresos respecto a los declarados en los últimos 5 años de declaración de renta, por supuesto fijando unos topes salariales. Asi por ejemplo un buen profesional que quisiera entrar en política en un cargo por ejemplo de parlamentario tendría asegurado su sueldo y un plus por dedicarse a la política, siendo mayor este plus dependiendo de la responsabilidad ocupada, no puede ser lo mismo un concejal, que un parlamentario o un ministro. Con esta simple regla quedarían fuera de juego mucho de los que están en política por dinero, y todos aquellos que han hecho de la política su único “modus vivendi”.

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